
Él, con su manera predecible propia de mis días, en que el sol parece brillar más de lo común, y la lluvia me invita a reír; mis días… pocos, pero valientes y terriblemente agudizados en felicidad… siempre así, como si fuera yo y a la vez, totalmente inigualable.
Único, hundido en soledad, mirando el cielo con esas seis cuerdas que quizás sean el motivo de su inexplicable genialidad. No lo entiendo, ¿cómo provocarme tal sentimiento? Nunca tuvo la intención de conocerme, ni yo de conocerlo. No se si importa, es más… cada día, estoy asumiendo más la poca importancia de conocer.
“Es cuestión de piel”… de mi piel…
Él, ¿hasta cuando seguirá cantando? No lo sé. Quizás deje de hacerlo, cuando yo deje de pasar; o nunca… para siempre. Así, solo él-yo, solo uno, durante poco tiempo, solo un suspiro de cansancio y una sonrisa de recompensa; no me conoce, no lo conozco… es cuestión de mi piel.
Único, hundido en soledad, mirando el cielo con esas seis cuerdas que quizás sean el motivo de su inexplicable genialidad. No lo entiendo, ¿cómo provocarme tal sentimiento? Nunca tuvo la intención de conocerme, ni yo de conocerlo. No se si importa, es más… cada día, estoy asumiendo más la poca importancia de conocer.
“Es cuestión de piel”… de mi piel…
Él, ¿hasta cuando seguirá cantando? No lo sé. Quizás deje de hacerlo, cuando yo deje de pasar; o nunca… para siempre. Así, solo él-yo, solo uno, durante poco tiempo, solo un suspiro de cansancio y una sonrisa de recompensa; no me conoce, no lo conozco… es cuestión de mi piel.
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ResponderEliminar"es cuestión de piel, de mi piel"
ESPECTACULAR.